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¡Buen dia!
Bienvenide nuevamente a “Contrato social”, el newsletter de Primera Generación desde donde te acercaré información y algunas reflexiones vinculadas a la política doméstica.
 
La ley y el orden

En esta ocasión me gustaría hablarte sobre un tema más que presente en la agenda mediática, que ha tomado en los últimos meses un lugar central en el programa de gobierno:  la demanda por seguridad.

Algunas entregas atrás, cuando hablamos sobre la Estrategia del win win” entre Sabina Frederic y Sergio Berni, te comente sobre la fuerte preocupación del gobierno por el impacto social de la pandemia y el posible incremento de violencia social que eso trae aparejado, sobre todo en las áreas metropolitanas.

En ese sendero, el pasado viernes el gobierno nacional presentó el Programa de Fortalecimiento de la Seguridad para el Conurbano. A través de un acto compacto que tuvo cómo centro neurálgico la quinta de olivos pero que llegó por medio de videoconferencias a los municipios de Merlo, Moreno y Quilmes. El anuncio contó con el respaldo de 24 intendentes (oficialistas y opositores) que se hicieron presentes. Además del infaltable presidente de la cámara de diputados Sergio Massa, el acto contó con la presencia del jefe de bloque Maximo Kirchner, los ministros de seguridad Sabina Frederic y Sergio Berni, y por supuesto el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.  Un hecho a resaltar fue la asistencia de familiares y víctimas de hechos delictivos, que deja entrever nuevos abordajes comunicacionales en torno a la demanda de seguridad por parte del gobierno.

El programa anunciado supone una inversión de 37.700 millones de pesos por parte del Gobierno nacional, que prevé la compra de 2.200 nuevos móviles policiales, 4 mil paradas seguras, 12 unidades carcelarias (que suponen 5 mil nuevas plazas). Además, el plan contempla el refuerzo de la presencia policial a través de la incorporación de 3.957 efectivos policiales de la fuerza federal en el GBA y la formación de 10 mil nuevos policías, entrenados en academias descentralizadas en los diferentes municipios.

El programa supone una de las inversiones más importantes de los últimos años en materia de equipamientos e instalaciones y anticipa al Plan integral para toda la provincia que presentará el gobernador al final de esta semana. Dimensionando el volumen de la transferencia de ingresos, no es casual que la huelga desatada ayer por la madrugada se diera entre medio de estos dos anuncios.

El delfín de Cristina

La preocupación por la inseguridad, sobre todo en la provincia de Buenos Aires ha sido manifestada por diferentes actores del gobierno. Pero no podemos hablar de este asunto sin detenernos en la figura de uno de sus principales voceros: el Ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni.

Berni, sin dudas, es el actor que más ha capitalizado el malestar social en torno a esta problemática. Explotando el imaginario castristas, supo construir una figura de hombre de acción cercano a la realidad cotidiana de los bonaerenses, que lo puso en los niveles más altos de la opinión pública. Con más fuerza mediática que de gestión, Berni ha representado las angustias de los vecinos bonaerenses en diferentes canales de televisión, incluso recurriendo a enfrentamientos con la Ministra de seguridad de la Nación.

Pero el rasgo más interesante del ministro tiene más que ver con su rol político que con su performance mediática, y para eso hay que explorar su relación con la vicepresidenta, Cristina Fernandez de Kirchner. Con niveles de verticalismo que muchas veces dejan desdibujado no solo al gobernador de la provincia de Buenos aires sino también a Alberto Fernandez, Berni amplía el universo ideológico del kirchnerismo, sin que ello implique un riesgo para la imagen de CFK. Así, Berni le permite a Cristina hablar sobre inseguridad sin poner en tensión la construcción discursiva del Kirchnerismo. Despojándose del corsé ideológico del progresismo, logra moverse hacia límites que en muchos casos rozan los umbrales de la irresponsabilidad. Esta jugada le permite a la ex vicepresidente eximirse de las palabras de un ministro que acumula enojos por parte del progresismo pero que crece significativamente en las encuestas de opinión pública.

Alberto: en una mano el código penal y en la otra los intendentes

La apelación al Estado de derecho y la Constitución por parte del Presidente Alberto Fernandez no solo está emparentada a su discurso socialdemócrata sino a su formación en el derecho y en particular en el derecho penal. Con una trayectoria de más de 30 años en la espalda, el presidente construye su discurso en torno a la idea de la ley como el marco contractual a través de la cual se desarrolla la vida ciudadana. Con una fuerte presencia del Estado de derecho en su discurso, el presidente lanzó un advertencia que dilucida la estrategia del Albertismo en temas de seguridad  “Puede ser que algunos digan que van a ser más vivos que el Estado, a esos vivos les aviso que vamos a ser implacables ante ellos, con el derecho en la mano y respetando todas la garantías, pero implacables”.

El buen ciudadano cumple con la norma y el buen Estado brinda garantías, así se delimita el lugar de la víctima y el victimario sin necesidad de acudir a relatos estigmatizantes. La presencia de víctimas de delitos en el acto de anuncio del programa es consecuente con eso. De esta manera Alberto Fernandez aborda un tema tabú para un sector del peronismo sin caer en artilugios  mediáticos.

Más allá del guiño a la ciudadanía, el Programa de Fortalecimiento a la Seguridad también fue una caricia para los intendentes del área metropolitana en medio de la explosión de ocupaciones de terrenos en el GBA. Así, la necesidad de reforzar la seguridad en el conurbano bonaerense se volvió tan imperiosa como la necesidad del presidente de asegurar un vínculo de gobernabilidad con los intendentes ante un escenario de recesión económica inminente.

El horizonte

En medio de la emergencia sanitaria y la debacle económica, la demanda por seguridad escala en las encuestas de opinión pública. Según el último informe de la consultora Synopsis, la inseguridad se posiciona como el segundo tema de preocupación de los ciudadanos, solo debajo de la corrupción.

Ante este panorama los esfuerzos del oficialismo están centrados en ganarle a los discursos radicalizados la agenda de la seguridad, teniendo como horizonte las elecciones de medio término del próximo año.

El primer paso consistió en reconocer la demanda de seguridad cómo una exigencia de los sectores populares, reconociendo a sus víctimas y señalando a los victimarios. El desafío está en construir un discurso desde el centro, amparado en la ley y el orden, que sea lo suficientemente atractivo para ganarle la agenda a los sectores de derecha y en simultáneo implementar políticas públicas que sean lo suficientemente efectivas para contener la violencia social.
 
Para terminar quiero compartirte lo que escucho mientras escribo esta nota, en esta oportunidad me acompaña el gran Neil Young con este belleza: On the beach
.
 Espero que te guste,
 
Hasta la próxima.
 

 

Sol Rossa

Soy politóloga y maestranda en Sociología Económica en la Unsam. Escribo sobre lo que me interesa: politica y desarrollo económico. Si te gustó el artículo podes hacer un pequeño aporte a la revista aquí
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